La Champions League dejaba ayer a Barça y PSG como protagonistas de la noche, en un intento de remontada que se quedó en eso, en intento. El duelo entre culés y parisinos se resolvía al descanso, aunque todo pudo cambiar si Messi hubiera convertido el penalti justo en el descuento del entretiempo.
Los de Koeman saltaron bien al Parque de los Príncipes, como debían hacerlo si por lo menos querían meter miedo al binomio franco-catarino. La primera media hora de los blaugranas fue de esas de otra época donde dominaba, creaba y hacía difícil el conteo de ocasiones sobre la meta rival, en este caso un conocido Keylor Navas. Solo la falta de puntería, y acierto del costarricense, le privaban de hacer creer más a su afición.
Y sin comerlo ni beberlo, ni merecerlo, el Barça se veía de nuevo por debajo en el marcador y con otro gol del heredero de oro. Lenglet es un central que siempre se había caracterizado por su faceta de cumplidor, pero ahora ya son muchas las fotos que se lleva el central francés, y no para enmarcar en su salón. Penalti tonto que puso en bandeja el 1-0 para Mbappé.
Messi hoy si tiró del carro, al menos en los primeros 45', y sino hubiera sido por la mirilla desviada de Dembelé, distinto escenario habríamos visto. El argentino conseguía empatar con otro gol de esos reservados para unos pocos. Pero de nuevo los 11 metros le privaron de poder echarse el equipo a la espalda. Por el minuto, 48', el momento, previo al descanso, y por la situación que se creaba, a dos goles de igualar la eliminatoria. La parada de Keylor al penalti de Messi puede que acabara por decidir la suerte culé.
El segundo tiempo fue un espejismo del primero, pese a que los catalanes seguían dominando, no inquietaron la meta parisina como al comienzo. El PSG estaba cómodo, conscientes de que no eran ellos los que debían correr riesgos. El efecto Laporta, quien estaba en la grada, no era tan grande como muchos pensaron. Aunque no hay que pedirle nada a un presidente que lleva 72 horas al frente del barco.
Hasta aquí la andadura del Barça en la Champions League a costa de un PSG que se cobró la factura de hace 4 años. Lo cierto es que la eliminatoria se perdió en la ida con ese 1-4, pese a que la toalla nunca debe tirarse antes de calzarse las botas.
0 lectores ya han votado. Tu voto queda en este dispositivo.